no hay guantes en esta vuelta. la mano pelea desnuda.
el luchador cae de rodillas y escupe sangre sobre su brazo, tratando,
en realidad, de escupir al publico.
tal vez, solo un baile borracho. un reproche, un coqueteo. una mano larga. tu ..... yemas. la bofetada se lleva tatuada.
hace muchos anhos atras. muchos, muchos... oi a mi madre tener una conversacion con una mujer en la cocina del departamento que quedaba en la calle diagonal en concepcion, que une el centro civico con la escuela de arte de la universidad y de donde partian todas las protestas en los anhos ochenta y cuando todavia eramos tontas. en fin, mi madre preocupada, le preguntaba a la mujer ininterrumpidamente que por que se dejaba hacer tal cosa, que no era justo, que tuviera valor, que no se dejara golpear. a todo esto, lydia, asi se llama la mujer, era una mujer enorme de guapa, que se pintaba los parpados celestes y tenia todas las cejas depiladas. su novio cantaba rancheras en las micros y ella con el respectivo sombrero le hacia los coros cuando tenia tiempo. ese dia habia llegado con las medias de nylon echas pedazos y con un ramito de viopolepetapas por ojo. lydia no queria contestar. tampoco lloraba. mi madre lo hacia por ella. su vida no se veia diferente y las violetas estaban en cada mesa de noche. en un minuto lydia se vio tan desesperada por que mi madre no paraba de llorar que le dijo: calmese, senhora cecilia. usted sabe que el pega en lo que es de el........................................
en ese momento, me puse a llorar yo, escondido detras de una puerta batiente toda blanca y me fui a mi cama a masturbarme por primera vez.
en algun punto estoy de acuerdo con lydia. la violencia tiene que ser de mutuo acuerdo y es en ese punto donde no se llora.
mi madre PUTAtiva me acompanho en la muerte de mi madre.
quisiera abrazarla, nuevamente, nuevamente. ese dia lloramos juntos y abrazados
Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen